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Un cultivo contra los campesinos

El Mundo, 1/8/14.

Más de 30 millones de litros de productos químicos, vertidos en cada ciclo de cultivo de la soja, envenenan 4 millones de hectáreas de las tierras fértiles de Paraguay y todos sus cursos de agua. La utilización abusiva de agrotóxicos en las grandes plantaciones afecta gravemente a las comunidades indígenas, contaminando a las pequeñas huertas cercanas y dañando la salud de las familias campesinas.

«Los métodos empleados sobre enormes extensiones de terreno por las compañías agroexportadoras en la producción industrial de soja suponen una utilización irracional de los recursos naturales», explica Oscar López, delegado de Oxfam/Intermón en Paraguay. «A corto plazo el negocio sojero perjudica al campesinado indígena, y sus beneficios económicos se concentran en las pocas manos de un empresariado que ni siquiera paga impuestos. A largo plazo plantea un grave problema ecológico. Porque el uso excesivo de plaguicidas durante el cultivo y de tóxicos que secan las plantaciones para facilitar la cosecha, acabarán destruyendo los más de cuatro millones de hectáreas de tierras fértiles que ya ocupan».

Las organizaciones campesinas denuncian que el abuso sistemático en el empleo de agrotóxicos es una forma de presionar a los pequeños agricultores para que abandonen sus cultivos de subsistencia. «Quieren que enfermemos y que nos arruinemos, para que tengamos que irnos y así poder apropiarse de las tierras». Seguir leyendo

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