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El delito de ser ecológico

El Mundo Vino, 21/2/14.

Emmanuel Giboulot se sentará el lunes 24 de febrero en el banquillo de los acusados del Tribunal Penal de Dijon (Côte d’Or), acusado de «negarse a realizar tratamientos de protección contra las plagas que afectan a las plantas». Al testarudo viticultor borgoñón le pueden caer hasta seis meses de cárcel y 30.000 euros de multa. ¿Su crimen? Haber desobedecido la orden del prefecto departamental, que le exigía pulverizar sus 10,30 hectáreas de viña propia con un pesticida químico para prevenir la flavescencia dorada, epidemia de efectos muy graves en las vides.

Giboulot es muy consciente de la necesidad de proteger las cepas –y las de toda el área de Beaune, donde están la mayoría de sus parcelas– de la acción de la cicadela blanca, el insecto que propaga la citada enfermedad. Pero sus tierras están cultivadas desde 1985 siguiendo las reglas de la biodinámica. Así que, en vez que utilizar un compuesto tan agresivo, que mata también las abejas y otras especies polinizadoras, prefirió recurrir a métodos naturales alternativos, de eficacia probada en los círculos de la agricultura sostenible.

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